Madre cocinando con su hijo pequeño Madre cocinando con su hijo pequeño

Familia de Hetauda, emprendimiento social para cambiar la vida de los niños y niñas nepalíes con discapacidad

Educación de calidad Reducción de las desigualdades

Los pequeños gestos pueden cambiar nuestro entorno, y después, el mundo. Así lo entendemos en la Comunidad Youth 4 Good y así lo entendió Aina Barca hace 8 años. Durante un viaje al sur de Nepal, en 2012, Aina se sorprendió de la belleza del país, pero aún más de la situación de los niños y niñas con discapacidad intelectual. Y esa sorpresa no fue agradable.

Nacida en Barcelona en el 91, Aina Barca es una emprendedora social y activista por los derechos de las personas con discapacidad. Y es que, tras esa experiencia en Nepal, decidió que debía hacer algo por esos niños y niñas que sufren exclusión social por cuestiones religiosas y culturales.

La exclusión social de los niños y niñas con discapacidad: en Nepal poco importan 

Aina se convirtió en agente de cambio social tras un viaje a Nepal cuando tenía 22 años. Durante el mes que pasó al sur, en Hetauda, conoció una casa de acogida de niños y niñas en la que estuvo colaborando: los acompañaba a la escuela, en sus actividades de ocio, a hacer los deberes… En esta casa de acogida, los pequeños y pequeñas aprendían a sobrevivir; todos excepto los que sufrían discapacidad intelectual. Estos niños no habían desarrollado ese instinto de supervivencia y estaban siempre apartados, en condiciones deplorables, sucios, desnutridos, a veces incluso atados. Y esa situación no preocupaba a nadie. 

Una parte de ese abandono es fruto de la religión del país, el hinduismo, por la cual se entiende que el alma de alguien que ha obrado mal se reencarna, por ejemplo, en una persona con discapacidad, como castigo divino. Otro de los factores es la falta de conocimiento sobre qué es y qué implica la discapacidad, por lo que las personas afectadas por alguna sufren fuerte discriminación, especialmente niños y niñas.

Logotipo Familia de Hetauda

Para Aina, estos pequeños se convirtieron en parte de su familia. Y con ellos en el pensamiento regresó a Barcelona, pero fue incapaz de volver a su vida anterior: era profe en una escuela para niños con discapacidad y no entendía por qué sus vidas eran tan diferentes en España y en Nepal, donde no tenían una escuela de educación especial en 2.500 Km2 a la redonda.

Así, decidió poner en marcha la ONG Familia de Hetauda: familia porque la relación va más allá de los vínculos de sangre; y Hetauda porque la actividad comenzaría en esa ciudad. ¿El objetivo? Mejorar la calidad de vida de niños y niñas con discapacidad intelectual. Y el primer hito, construirles una escuela.

Una ONG que devuelve la esperanza y proporciona autonomía a los niños y niñas con discapacidad intelectual 

Desde el momento en que Aina fundó, en 2012, Familia de Hetauda, su vida cambió por completo. Durante los primeros meses se dedicó a recaudar fondos, con los que regresó a Nepal y fundó Asha School, una escuela para el aprendizaje, crecimiento y desarrollo, para que estos peques puedan adquirir pautas y habilidades que les permitan vivir con mayor autonomía en el futuro.

Grupo de mujeres nepalíes

En su canal de YouTube de la ONG, Aina cuenta que levantar la escuela fue un proyecto difícil, siendo joven, mujer y extranjera, y que sufrió amenazas, coacciones y abusos durante el proceso. Pero gracias a su fortaleza, a la esperanza y a la ayuda de diferentes socios que se fueron sumando al proyecto, Asha School abrió sus puertas en 2014, con 18 niños y niñas, 2 profes y 1 terapeuta nepalíes. 

Pero el impulso emprendedor de Aina no quedó ahí. Tras 4 meses de funcionamiento, la escuela se quedó pequeña y comenzó a crecer la lista de espera de familias que querían llevar a sus hijos e hijas al centro. Además, Aina era consciente de que muchas familias vivían lejos. Así, el nuevo reto era obtener recursos para ampliar la escuela y crear una residencia escolar. 

Para ello, adquirió más terrenos y registró la ONG en Nepal bajo el nombre Hetaudeli Pariwar. Esto le permitió ampliar los equipos y afrontar los nuevos retos. Así, 11 peques que tenían un largo camino a la escuela tuvieron una residencia escolar donde alojarse y cubrir no sólo estas necesidades de techo y comida, sino también de acompañamiento.

¿Y para los que no podían estar en la residencia escolar? Pues… un autobús escolar. Ese fue el siguiente desafío de este gran proyecto, y de nuevo, conseguirlo fue posible gracias a la solidaridad de muchas personas, asociaciones e instituciones. Y también fue posible inaugurar un nuevo edificio para Asha School, en 2018, en el que hay más de 44 niños y niñas con discapacidad intelectual que tienen acceso a la educación, salud y fisioterapia.

Imagen de página web con niños y post-its

En el antiguo edificio de la escuela, Familia de Hetauda ha acondicionado un taller educacional para los que son más mayores, en el que aprenden a realizar artesanía, coser, cocinar… Estas actividades les hacen más independientes y, aunque sus padres les cuiden, podrán tener una mayor autonomía.

Pero… si habéis leído hasta aquí os imaginareis que Aina no descansa; el próximo objetivo es poder llegar a todos los rincones del país. Por eso, en 2019 registró Asha Foundation en Kathmandú, para tener visibilidad a nivel nacional.

Y otra iniciativa que nos ha gustado mucho (la actividad de Familia de Hetauda es amplísima, no terminaríamos este post) es la nacida a raíz de la pandemia causada por la COVID-19: la campaña #helpforhopeless, con la que buscan fondos para proporcionar alimento, asistencia sanitaria y educación a personas que viven en zonas rurales y, así, ayudar a mitigar sus carencias.

Aina Barca es graduada en Trabajo Social por la Universitat de Barcelona (2013) y Máster en Dirección y Gestión de Entidades no Lucrativas por la Universitat Oberta de Catalunya.

El año pasado, Aina presentó su libro “Asha o la fuerza de la esperanza”, en el que habla de emprendimiento social, de cómo crear impacto positivo en países en desarrollo y de cómo crear una visión y misión en un proyecto para hacer algo más grande que nosotros mismos. ¿No os parece que esto es justamente de lo que hablamos y hacemos en la Comunidad Youth 4 Good? 😉 ¿Aun no formáis parte de nuestra comunidad? Estáis tardando, apuntáos.

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