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Identificar y parar los bulos en internet: ¡abajo las mentiras!

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¿Sabéis que anualmente el diccionario Collins elige la que considera la palabra más importante del año?

En 2017 fue “fake news”, término que engloba todos los contenidos pseudocientíficos o pseudoperiodísticos ampliamente difundidos y que tienen como objetivo desinformar. Un concepto con el que seguro que estáis familiarizados.

Divulgar noticias falsas con distintos propósitos sucede desde siempre. Así, por contar algunos ejemplos muuuuuuuy antiguos, Nerón atribuyó el gran incendio de Roma a los cristianos para que no supieran que había sido él. Otro: Erik el Rojo, desterrado en Groenlandia, dijo a los campesinos islandeses que ese territorio inhóspito estaba lleno de bosques y campos verdes para que se fueran para allá a hacerle compañía.

Lo que pasa es que las redes sociales y la televisión han multiplicado el alcance de las fake news hasta el punto de que puede ser un lío distinguir la realidad de las noticias falsas. 

Por ejemplo, desde el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital) nos pasan ejemplos de bulos sobre supuestas ayudas familiares en el confinamiento o productos para protegernos frente al virus, surgidos a raíz de la COVID-19. ¿Habéis escuchado alguna de ellas?

¿Qué pretenden los creadores de bulos? 

Según el primer Estudio sobre el impacto de las Fake News en España llevado a cabo por la UCM, el 86% de la población española se cree las fake news

Es un alto porcentaje que nos hace pensar que las noticias falsas se crean con un objetivo. ¿Por qué o para quién? Cristina Gutiérrez, técnico de Ciberseguridad para Menores del INCIBE, nos cuenta que “los jóvenes suelen buscar contenidos más atractivos o en formatos novedosos, decantándose en ocasiones por las redes sociales y los titulares llamativos como fuentes de consulta”. 

Entre los intereses que buscan los creadores de noticias falsas, Cristina Gutiérrez y Alexandre López Borrull, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC y autor del libro “Bulos científicos: de la tierra plana al coronavirus” nos cuentan estos: 

  1. Establecer la agenda, algo que los medios de comunicación han hecho siempre, buscando influir directa o indirectamente sobre la relevancia de los temas de conversación. En el caso concreto de las noticias falsas el objetivo suele ser político y pretende culpabilizar a ciertos colectivos de los problemas que pueden existir en una comunidad o en un país.
  1. Generar negocio y ganar dinero, sobre todo a través de la publicidad programática en redes sociales y webs, con titulares que llaman al clickbait y que aumentan las visitas a direcciones concretas. A esto se le añade un paso adicional: incluso se generan noticias falsas para vender “productos milagrosos” que pueden resolver problemas físicos o psicológicos. 
  1. Pura diversión. Cada año aparecen cientos de retos virales divertidos que nos pretenden que tomemos conciencia de algo, por ejemplo, de ciertas enfermedades. Entonces… ¿Por qué no ver hasta dónde llega un bulo? Muchas fake news se crean porque el iluminado de turno quiere ver hasta dónde llegan. 

Así, en el show de las noticias falsas tenemos a los que las crean y a los que la viralizan… nosotros, vaya. Por eso, tenemos que aprender a reconocer un bulo y pararlo en cuanto nos llega, dice López Borrull en su libro. Estar alerta es fundamental: un bulo puede llegarnos de alguien de confianza a quien se la han colado también. 

También contamos con los verificadores, páginas web, entidades y redes sociales dedicadas a desmentir fake news, como Maldita.es, EFE verifica, AFP factual, Newtral o la Oficina de Seguridad del Internauta. Estas plataformas ofrecen avisos sobre este tipo de mensajes, a pesar de que no son infalibles: algún medio de comunicación español ha desmentido a uno de estos verificadores porque calificó como bulo una noticia cierta y probada. 

Cómo identificar y reaccionar ante un bulo en internet 

Según el último informe PISA, a los jóvenes de 15 años les cuesta mucho detectar si la información que vemos o leemos es fiable o si los textos están sesgados. 😳 ¡Es que cada día los creadores de bulos ponen más empeño en engañar y por eso cada vez es más difícil distinguir la realidad de la ficción! 

Por eso, instituciones como INCIBE, desde su Centro de Seguridad en Internet para familias y educadores, facilita recursos prácticos y divulgativos para la alfabetización mediática, que nos ayudan a:

  • Distinguir hechos de opiniones.
  • Utilizar referencias fiables.
  • Aprender a detectar y analizar fake news.
  • Desarrollar el pensamiento crítico ante las estrategias comerciales y de persuasión que existen en Internet. (Sobre el pensamiento crítico, una de las 5 C`s que trabajamos en Project Lab, tienes más info en este post).

Para reconocer una noticia falsa, López Borrull aconseja que nos hagamos un par de preguntas: “La primera ¿Me genera algún tipo de emoción esta información? Ya sea rabia, enfado… Los generadores de bulos buscan empañar nuestra capacidad de discernir para que actuemos rápidamente a la hora de difundir sus noticias falsas. Y la segunda pregunta debería ser ¿Por qué me llega a mí una noticia tan importante y de la que ningún medio de comunicación habla?”. 

Otro truco: antes de compartir, hay que verificar. Desde INCIBE nos animan a buscar esa noticia en Internet para ver si hay otras fuentes de información. También a identificar al autor de la noticia, las fuentes y la fecha. 

Cristina Gutiérrez nos recomienda la campaña Alfabetización Mediática y la sección Fake news y bulos en la Red, para aprender a buscar y consumir información de manera crítica y responsable.

¿Y qué ocurre con los creadores de mentiras? Aunque no hay una legislación concreta sobre bulos, sí que se usan las mismas normas que contra otros tipos de situaciones similares. Por ejemplo, se puede denunciar por calumnia, por difamación, por suplantación de identidad…

En este sentido, la Comisión Europea cuenta con diferentes proyectos, como  SOMA, PROVENANCESocialTruthEUNOMIA  o WeVerify, para entender la dinámica de las relaciones entre las redes sociales y los medios de comunicación con la sociedad. Por cierto, que han previsto una inversión de unos 60 millones de euros para la lucha contra la desinformación. 

bulo en internet

Cuando el bulo es sobre nosotros… ¿Cómo defendernos? 

La mayoría de las noticias falsas en la actualidad tiene relación con la ciencia. ¿Ejemplos? El terraplanismo o el negacionismo sobre la utilidad de las vacunas. López Borrull dice que “Se trata de historias que, en muchas ocasiones, no afectan a nuestra cotidianeidad y que tienen cierta repercusión científica y alcances conspiranoicos, pero sobre todo intereses ocultos. El problema es que incluso rebatiendo esas noticias falsas el daño queda”.

Las noticias falsas pueden no afectar a nuestro día a día y por eso no nos cuesta mucho compartirlas. Pero la tecnología, especialmente la Inteligencia Artificial, ha facilitado enormemente la creación de bulos de todo tipo, especialmente los deep fakes, montajes realistas en vídeo que manipulan las acciones de una persona. 

Seguro que os flipó el anuncio que “revive” a Lola Flores: gracias a la IA se creó un discurso completamente nuevo con la voz  de la cantante y un vídeo en el que los labios se mueven perfectamente sincronizados con el texto… O tal vez hayáis visto la serie The Capture, un tecno-thriller en el que un hombre es acusado de agredir a una mujer en plena calle… ¡las cámaras de videovigilancia lo han grabado todo pero él asegura que es inocente! ¿Pueden haber sido manipuladas las imágenes?

Esto nos lleva a otra pregunta: ¿hemos pensado que eso se puede hacer también con nuestra cara e introducirnos, por ejemplo, en un vídeo para protagonizar una pelea o en una escena pornográfica que se puede difundir de forma masiva? 

Por eso es súper importante reaccionar de forma crítica ante contenidos falsos, no compartir información falsa que llegue a nuestras manos y denunciar cualquier intento de suplantación de este tipo. El profesor López Borrull nos recuerda que hay que proteger el derecho a la información pero no la libertad de desinformar. 

Quizá la conocéis, pero la Línea de Ayuda en Ciberseguridad cuenta con un equipo de profesionales que resuelve dudas o consultas sobre la experiencia digital de jóvenes a través del 017, WhatsApp (900116117) o Telegram (@INCIBE017). 

Desde DigiCraft, la iniciativa de Fundación Vodafone para formar en competencias digitales a niños y niñas de entre 6 y 12 años, también ponemos especial interés en que aprendan a moverse por una internet segura. Si quieres saber cómo, no dejes de leer este post: Convertir Internet en un espacio seguro de conocimiento y curiosidad para niños y niñas

¿Cuál ha sido el bulo que más os ha sorprendido? ¿En el que habéis caído? Contadnos a través de nuestras RRSS (Facebook, Instagram, Twitter). Y aprendamos a parar los bulos, ¡un objetivo súper válido para los agentes de cambio!

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