Durante estos días de relax queremos aprovechar para seguir hablando sobre los temas que nos interesan como comunidad. En el update anterior abríamos debate sobre cómo formar a las niñas y mujeres para hacer frente a la violencia de género, y hoy os traemos otro de los retos que más han interesado a la comunidad: ¿Cómo podríamos disminuir la gran presión social que recae sobre la sociedad por modas, adicciones, tradiciones, redes sociales… y todo por el famoso “qué dirán”? Este reto alude directamente a los ODS 4, educación de calidad; el 5, igualdad de género; y el 10, reducción de las desigualdades.

Vencer al “qué dirán” es una lucha de toda la sociedad y también a nivel individual: conocernos, saber cuáles son nuestros valores, lo que nos gusta y no, nuestras creencias. Dentro de esta complejidad, queremos destacar algunas iniciativas que nos ayudan a tomar conciencia de este problema y a explorar caminos para actuar como agentes de cambio en nuestro entorno más inmediato (si aún no has entrado en la comunidad de los agentes de cambio, puedes inscribirte aquí).

El lado oscuro de las redes sociales 

Uno de los factores que más condicionan nuestro pensamiento sobre “qué dirán” son las redes sociales; basta con googlear “redes sociales e influencia en los jóvenes” para encontrar numerosos artículos y estudios que analizan esta cuestión desde el ámbito médico, psicológico o sociológico. Entre ellos, por citar uno, el realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, que señala que las redes sociales son un problema para tratar la depresión adolescente y la percepción que del cuerpo tienen los jóvenes, pues en estas plataformas lo perfecto se asume como contenido casual, cotidiano. 

Así lo entendió el equipo de la Universidad Carlos III de Madrid cuando abordó este reto y lo trabajó en la primera edición de Project Lab. Victoria Alba, una de las personas que forma parte del equipo, nos cuenta que lo eligieron porque “la presión de las redes sociales la podíamos ver en nuestro entorno, es el factor que más influye. Ahora mismo tenemos acceso a un montón de información, estamos constantemente comparándonos con los demás, el contenido que consumimos son estampas de vidas perfectas y la realidad se aleja muchas veces de estas imágenes idílicas que los demás comparten con nosotros y que nosotros compartimos con los demás. Creo que todos hemos tenido la sensación de que nuestra vida no era lo suficientemente buena comparándola con la de los demás”.

Precisamente sobre esa falsa cotidianidad hablaba Arkano hace unos meses en el programa Vodafone You No te pierdas nada, en Europa FM. Nos contaba que esta felicidad impostada puede generar frustración y tristeza, y animaba a que seamos naturales y coherentes con nuestros sentimientos, algo fundamental para hacer frente a esa presión social. En este vídeo os dejamos el enlace para que lo veáis de primera mano.

Entrevista en plató de radio

Y no solo podemos sentir la presión social por tener una vida perfecta. Mayor aún es la presión por el cuerpo perfecto, tema eternamente presente en la evolución social y más visible que nunca gracias al éxito de las redes sociales. Desde la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica (AECEP) señalaban recientemente que el selfie es una herramienta poco eficaz como diagnóstico estético pues la percepción subjetiva que conseguimos con estas imágenes, en cierto modo deformadas por la óptica de la cámara, poco tiene que ver con la realidad

En este sentido, afortunadamente cada vez tiene más fuerza el movimiento #bodypositive, usuarios y usuarias que no solo utilizan fotografías donde aparecen cara y cuerpos al natural, con lo que serían considerados «defectos», sino que también ofrecen reflexiones para poder cambiar la percepción de nuestros cuerpos, verlos tal y como son y aceptarlos. En este sentido, Victoria nos cuenta que “la acción social siempre es más fuerte, pero a nivel individual hay que trabajar en la crítica. En saber qué estamos viendo, con qué debemos quedarnos y porqué. Creo que todos sabemos que hay algo de «mentira» en todo esto. Pero a todos nos atraen los paraísos artificiales y picamos como moscas. Sabemos que existe pero muchas veces no sabemos cómo gestionarla”. 

Y también las propias plataformas se han visto obligadas a dar un paso adelante. Seguro que recordáis que Instagram restringió el año pasado la promoción de productos y cirugías estéticas para reducir peso y los filtros que imitaban cirugía estética, y se encuentra en pleno testeo para ocultar los likes que tienen las publicaciones. Mientras la red social de la imagen por excelencia intenta sacudirse esta mala fama, la plataforma VSCO cuenta ya con más de 20 millones de usuarios y creadores de contenido que se pueden expresar sin la presión social del “me gusta”.

foto de chico cubierto de accesorios

Otra acción para hacer frente a esa necesidad de lucir un cuerpo perfecto (acompañado de la vida perfecta) es “The Women Project” de la ilustradora brasileña Carol Rosetti, que ofrece mensajes de apoyo y positivismo relacionados con el físico, el estado de ánimo o los sentimientos de las mujeres, inspirados en sus propias vivencias y en las de sus amigas y personas cercanas.

ilustraciones con mujer con pelo rizado

Y ¿antes de las redes sociales? La publicidad era una de las vías de mayor presión social y aún sigue teniendo un gran peso a la hora de determinar cuáles son los estilos de vida y los arquetipos estéticos. Por eso, en 2018 el Club de Creativos lanzó el proyecto #OVER, en el que se busca romper con los estereotipos propios de la publicidad, especialmente en cuanto al rol femenino. 

Para ello, han debatido sobre el papel que se ha dado a la mujer en diferentes segmentos de mercado (productos de limpieza y droguería; electrodomésticos, muebles y enseres para el hogar; alimentación y bebidas; belleza, higiene y cosmética; bancos, seguros y servicios financieros; moda y confección; formación y cultura; automóviles y vehículos; juguetes; telefonía y comunicaciones). Y el debate se ha materializado en un libro y un folleto en los que ha colaborado el Instituto de la Mujer.

Acabar con la presión social parece tarea difícil para un agente de cambio, pero si estas iniciativas han salido adelante, seguro que en la Comunidad Youth 4 Good somos capaces de aportar nuestro grano de arena. ¿Os gustaría? Pues entonces, no dejéis de votar el reto (lo encontraréis aquí) para que podamos convertirlo en uno de los proyectos de Hackathon Online!